La luna


Mi andar me conducía a la incertidumbre, no podía asegurar si me encontraba a cada paso mas cerca de la muerte o a cada paso mas lejos de la vida. Todo a mi alrededor era monotonía solo dos colores habitaban este momento en mi existencia, el rojo escarlata del desierto y el pálido azul del cielo.

Aunque no todo estaba perdido pues la noche anunciaba su llegada y aquella monotonía empezaría a desquebrajarse dando lugar a diversos tonos antes de la oscuridad y la presencia de las señoritas celestes que me ayudarían a que mi andar tengo un nuevo sentido en dirección a la vida.

Con timidez empezaron a asomarse, como dudando de su propia luz que embellece el escenario mismo de la creación, pero no tardé en darme cuenta del porque de sus inquietudes. Con imponente marcha la luna entraba al salón de baile orgullosa y vibrante, la mas hermosa que en mi vida había visto. Me quede inmóvil, absorto en su ser, después de unos segundos o tal vez unas horas reaccione y  me incline para ofrecer mis reverencias con torpeza esperando no ofenderle, ella brillo con mas intensidad respondiendo a mi gesto, eso solo hizo mas que sonrojarme. Con una fe renovada, miré de nuevo a las señoritas que me guiarían amablemente a mi destino, pero una conspiración empezó a surgir en el salón, una anarquía, las estrellas decidieron no seguir regla alguna en su eterna danza, no reconocía ninguno de sus pasos, no estaban al ritmo con la sinfonía orquestada por el creador. No encontraba respuesta alguna a su rebeldía en ese momento.

Las ofendí, eso sucedió, pedí por su perdón, les rogué por su misericordia, pero no hubo respuesta alguna. Me condenaron a la muerte.

La luna lamento tal acto de desprecio motivado por sus locos celos y amarga envidia. Quería ayudarme, pero se encontraba impotente, me dedico una mirada inundada en la tristeza  y decidió salirse de la fiesta para no verla llorar, corrí tras ella con las pocas fuerzas que me quedaban hasta desvanecerme por completo.

En su búsqueda encontré  la salvación y el amor, noche tras noche espero su llegada al escenario para que me conceda el honor de acompañarla ante la miradas de aquellas ofendidas.

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Acerca de Janl

Alguien que primero encontró en la palabra un refugio y después un hogar.
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3 respuestas a La luna

  1. E. Calder dijo:

    Hola Abel,

    ¡Bienvenido al grupo! Que bueno que te animaste a publicar. Nos vemos el jueves.

  2. barsineando dijo:

    Hola¡¡
    Tomados de la mano, juntos caminaremos en este recorrido de vocales y consonantes.

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