Cartas de Lotería


loteriaLas cartas de la Lotería Mexicana cuentan siempre historias cercanas a nuestra cotidianidad, fantástica memoria donde habitamos en colectivo. Son ellas las protagonistas de nuestro ejercicio de creatividad.

Instrucciones:

Barajar las cartas de la Lotería y colocarlas en desorden sobre la mesa.

Responder a la pregunta: Del 1 al 52, ¿cuál es tu número favorito?

Tomar la carta correspondiente al número seleccionado.

Tomar ahora la carta que más nos guste de entre las que quedan en la mesa.

Tomar también la que más nos disguste.

Tomar una más, pero especialmente pensada para nuestro compañero de la derecha y regalársela.

Tomar otra pero ahora para nuestro compañero de la izquierda.

Y una más pero para nuestro compañero de enfrente.

Con las cartas que tenemos en nuestras manos, debemos escribir una historia que una esas figuras. Debe ser una historia que salga de lo convencional, que explore los sentidos más profundos de esas imágenes y los sentidos que despiertan en nuestro interior.

Los resultados son siempre sorprendentes. Ojalá lo disfruten tanto como lo hemos disfrutado ya, quienes realizamos este ejercicio.

Mil abrazos.

Alejandra Flores / Creadora del Taller de Creatividad Literaria EL ABRELATAS, herramienta para sacarnos la sopa.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Ejercicios y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Cartas de Lotería

  1. barsineando dijo:

    Ejercicio con las cartas de la Lotería del día lunes 18 de febrero de 2013.
    Las cartas son: Pera, melón, la rosa, el negrito, la calavera y la rana.

    -Déjame contarte de la película que ayer por la tarde vi, en realidad al principio pareció que era una historia sosa y sin chiste, pero a medida que avanzaba me fue cautivando y el desenlace fue inesperado, a pesar que se perfilaba al final acostumbrado:

    El principio de la escena culminante que me impactó, en una remembranza de la película “Lo que el viento se llevó” se ubica la imagen de una finca de finales del siglo IXX, en New Orleans, era una calurosa tarde y los protagonistas se situaban en la terraza de la gran casona blanca, desde esta terraza con amplia vista en primer término se ubica la huerta de árboles frutales; en donde al primer golpe de vista se apreciaban las formaciones de perales arrogantes, cuyas peras meciéndose al compás de los refrescantes vientos del norte acompañaban su veloz huida con su fragante tierno aroma; más allá a la derecha, entre estacas y estirado cordel, las tupidas guías de pesados frutos, que cansados reposan orgullosos sus pesadas cargas de prometedores melones situados a ras del polvoso suelo, seco a golpes de rayos indomables e iracundos es esa época del año.

    Jorge, el elegante caballero y protagonista de la película; quien a grandes zancadas recorría el porche con un recién forjado puro, dando bocanadas de embriagador humo, explicaba atropelladamente y con voces impacientes sus planes para mejorar los cultivos, y sus necesidades de mano de obra para las labores de pizca y recolección… mientras tanto, absorta, Teresa, su recién y joven desposada consorte, con un vaso de refrescante limonada en la mano, y una benévola mirada escuchaba sin oír, dibujando una leve mueca a remado de sonrisa, no podía apartar su distraída atención del rosal, específicamente de la rosa cercana al barandal en donde su mecedora en suave vaivén la arrullada; alcanzaba a distinguir además, dentro de la veloz carrera del viento el aroma montado sobre él de peras embriagantes y melones tímidos; su vista se detuvo unos instantes más en el capullo de rosa de color nuevo aterciopelado degradado al color de la pureza; su mirada viajaba desde el pétalo exterior, para recorrer uno a uno los pliegues y ligeras ondulaciones de cada uno de ellos, desenrollados y apáticos ante la certeza de su probada seducción; Teresa distraída y sin pensar, no atinó a contestar a la pregunta taladrante de Jorge, quien impaciente le recriminaba su falta de atención e interés, aseverando que seguramente sus tontos pensamientos eran sobre vestidos y sombreros insignificantes, en cambio él, pensaba sobre el futuro de su finca, heredada de sus padres, de la necesidad de comprar mas negros esclavos, sobretodo que ahora ante la llegada de los tiempo calurosos, muchos habían perecido por los extenuantes jornadas laborales y raquíticas condiciones de higiene, la temida peste negra cobraba sin piedad la vida de los mas desvalidos. En realidad Jorge, además de todo estaba preocupado y enojado, no por las razones expuestas que eran más que las razones disfrazadas de su legítimo desasosiego, creciente preocupación, desdé temprana hora, porque él había encontrado cerca de su habitual montura junto a su alazán una calavera dibujada en el piso, presagio de muerte y maleficio vudú, recordatorio de la muerte violenta e inesperada de su padre, hace un par de años atrás; suceso que no ha podido apartar de su memoria fresca, ya que él fue quien encontró el cadáver ensangrentado, mutilado y desnudo; Jorge gritaba y manoteaba en el aire y exigía a Teresa su atención.
    Pero ella sonrió sin más que para si misma, y como vaticinio de la próxima tormenta alcanzó a escuchar el croar de una rana distante, sus delicados dedos alcanzaron el vaso de su limonada, que con calmada parsimonia acercó a su labios color de rosa, cuando una ráfaga de brisa en esa calorosa tarde de verano, agitó sus cabellos peinados con esmero.
    Ella sabía muy bien, comprendía todo y a pesar de su apariencia frágil e inocente, tenía el carácter, la inteligencia y la maldad para resolver todos los problemas e idear las estrategias para agilizar el progreso de la finca, de hecho ya había puesto en marcha su plan, y el punto era precisamente Jorge… punto ya resuelto, seguramente eso pensó, cuando al levantar la mirada y ver a tras de las palabras de Jorge el miedo agazapado, miedo disfrazado, ella sabía lo que él ha ocultado, pretendiendo que al ignorar desapareciera este maleficio en forma de calavera, la cara de la muerte, personificada en trazos burdos de gente ignorante y sin más consecuencia que plantar la semilla del miedo que carcomerá el alma a mordidas mortales.
    Otro sorbo a su fresca limonada; auch¡ grito ella, me duele el estómago alcanzó a decir, un poco antes de caer al piso en frenética danza mortal…
    Alguien, entre los melones espiaba la escena y de sus labios una maquiavélica sonrisa se abalanzo sin censura… Evidentemente, alguien más ha tomado la delantera perfilando el rumbo; ni ella, ni él¡

  2. barsineando dijo:

    jueves 21 de febrero de 2013
    1.- Ejercicio con cartas de la lotería: esta vez me tocaron, el pino, el borracho, la chalupa, la rosa y la araña.

    Mi esposo es un borracho, un irresponsable, un vividor inconsecuente que no comprende que mi pequeña hija y yo necesitamos de él, que trabaje todos los días, y me entregue el dinero suficiente par que yo pueda comprar la leche y los pañales de nuestra pequeña, que pueda ir al mercado y comprar los víveres y pagar la renta. Si tan sólo tuviera fuerza de voluntad y dejara de lado a sus amigotes y queridas…
    Si sólo fuera como cuando lo conocí, cuando éramos jóvenes y teníamos todas las fantasías nuevas, sin estrenar, cuando nos tomaba por sorpresa el anochecer y tomados de las manos transpirábamos los arrumacos, cuando absortos nos dilatábamos mirando el metódico tejido de nuestra cómplice araña, testiga de nuestras promesas y manifiestas plegarias. Como recuerdo en especial ese 19 de abril que tras haber cobrado su raya por el talado de pinos en el aserradero, llegaste recién bañado, rasurado y estridente loción de lavanda, te miré desde que dabas la vuelta a la esquina y tu caminar presuroso reseñaba tu inquietud, desde la distancia, no distinguí que en la mano apretabas con fuerza una simbólica rosa roja, que después me dijiste era una ofrenda para mí, de parte de tu amor lúcido, nuevo y desbordante, rosa que compraste en Xochimilco, a una mujer en su chalupa y que por suerte era la más linda, a pesar de ser la última en su canoa.

    La última, como presagio de mala aventura, como símbolo de raída austeridad, que pronosticaba tu evidente deslealtad a las promesas compartidas y titilantes que he guardado en mi corazón, corazón que en cada sístole empuja a mis venas tus palabras amorosas y los conjuros de pasión y dulzura.

    Pero te niegas a dejar la copa, te niegas a dejar los amigos y te niegas a escarbar en tu memoria y rescatar nuestros recuerdos, nuestras promesas y nuestra casita con jardín y un rosal, te niegas a mirar a nuestra pequeña hijita que no ha aprendido a decir papá, hija que no te conoce y que sólo se sobresalta al oír tus agridulces y altisonantes griteríos, para luego caer en una sinfónica oda al ronquido arrítmico y que más bien pareciera que mueres en el intento; y yo, sentada en una silla, frente a ti, esperando que recobres la consciencia y la memoria, que recobres las ganas de vivir en armonía y vivir sin falsos vapores y atmósferas viciadas y nubladoras, rateras y asesinas que te matan y arrastran a la agonía del sin sentido y el sin mañana.

    Te niegas y yo me niego a aceptar tu lastre, te miro y miro a junto a ti en la cama, en el espacio vacío de tus impertinentes extremidades, en los pocos lugares de sobriedad que me permiten, acomodo a mi fantasma, fantasma sin piel y sin éter, dejando al descubierto las nervaduras que lo sostienen, fantasma borracho por el tener que respirar tu vaho contaminado y etílico, mi fantasma que se niega a pasar otra noche más en vigilia y mal sueño, entonces, veo además, que con movimientos lentos, calculados primero y luego con una rapidez y determinación que me sorprenden, como es que mi fantasma coloca la fría almohada, almohada sin sueños ni ilusiones sobre tu endemoniada quijada, sus manos fantasmales presionan con toda la fuerza de las pasiones y sueños reprimidos, con la frialdad de las noches en vela en la heladez nocturnal, hasta que, dejas escapar el último aliento vital; sonrió, despacio y complacida: mi fantasma me ha vengado y yo con él puedo por fin, dormir una noche en paz, mañana será otro día.

Dejanos un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s