“La leyenda de San Gerbasito ” (Lotería)


San Gerbasito era un pueblo localizado en el estado de Michoacán, a lado de un pueblo tomatero llamado santa Tomasina, en ese lugar solían contar historias y leyendas de sus habitantes que a los niños les atraían. Margarita, una niña de 9 años, vivía ahí con su abuela, era una apasionada de escuchar los cuentos que Manolito, el borracho del pueblo solía pregonar por los parques, en las noches de luna llena.

Cierta noche, Margarita estaba recostada en su habitación, cuando de pronto se percató que la luz de luna, iluminaba por completo su mano, asomándose por la ventana se dio cuenta de que Manolito yacía sobre un petate en el parque, bañándose a la luz de la luna; rápidamente, tomó su abrigo tejido y salió corriendo a escuchar esa nueva historia que Manolito habría de contar…

Al llegar al parque, Manolito sigilosamente, sacó de su carrito de supermercado un antiguo libro con letra manuscrita, parecía tan viejo, que las hojas amarillentas iban cayendo al compás del paso por sus dedos; rápidamente, Margarita se sentó junto con otros chicos y comenzó a escuchar los balbuceos roncos de Manolito.

Eran la media noche y una risa se escuchaba al salir de la cantina, alegrando a los pocos desvelados del pueblo; los ladridos de los perros ahuyentaban a los últimos gatos que buscaban sobras de comida en los basureros de las oscuras calles empedradas del pueblo, Juan, un conocido anciano afilador de cuchillos, iba de regreso a su casa, cuando escuchó un grito que hacía un eco amenazante desde el callejón de las azucenas. Con miedo, se acercó al callejón oscuro para indagar de donde provenía y el estruendoso ruido se repitió.

Con cautela, Juan se adentró en el callejón y la luna le permitió ver al fondo, un barril de madera que desconocía, aterrado, se acercó al barril y se agachó internándose en lo más profundo, en donde se encontró una antigua calavera con un pergamino que decía: “Quien lea este mensaje tendrá que descifrar los ocultos secretos detrás de mi muerte”… y una firma ensangrentada que decía: “El preso Romeo”.

Margarita y los demás niños del parque no quitaban la mirada de asombro sobre Manolito, quien hacía una pausa de vez en cuando para dar un gran trago a su botella y limpiarse con la manga sucia, el sobrante de su boca para continuar.

Juan, al leer ese desconcertante mensaje, impulsivamente decidió sacar su cuchillo y destruir el barril e irse corriendo a ponerse a salvo en los brazos de su esposa Julieta, sin darse cuenta de que el hueso de un dedo de la mano izquierda, quedó prendado de su cuchillo.

Esa noche, inquieto, Juan al acostarse soñaba en un árbol, del cual colgaba un cuerpo con ojos abiertos que lo miraban fijamente. Acercándose, notó que sus manos estaban ensangrentadas y le faltaba un dedo en la mano izquierda, eso sí, pudo notar una iniciales en la solapa del saco del difunto que decían RM, el cadáver lo miraba y angustiado escuchó un grito que lo hizo despertar.

-“¡Mi dedooo!”.

Juan, agitado se ubicó y sintió alivio desde la comodidad de su cama, pero la mirada de ese cuerpo no lo dejaba conciliar el sueño de nuevo.

Margarita y los otros niños, asombrados, sin parpadear, esperaban a que Manolito terminara de beber su botella para dejarles saber como continuaba la historia, después de otro gran trago, Manolito continuó…

A la mañana siguiente, después del canto del gallo, Juan se despertó dandole un beso a su amada Julieta y caminando por el sendero acostumbrado al trabajo, notó un árbol del cuál nunca se había percatado, ese mismo árbol con el que había soñado, esto lo estremeció y aceleró el paso para alejarse, pero entrando al pueblo, vio a lo lejos la sombra de un hombre que le dirigía la mirada sin poder ver claramente su rostro, Juan intento alcanzarlo cuando este se fugó, dejando a su paso huellas de sangre por el camino.

Manolito se detuvo para dar otro gran trago.

“Don Manolito, ya no se detenga”, dijo Margarita, no beba más, necesitamos saber que pasó con Juan y el cadáver… “Espera Margarita”, contestó con voz entrecortada Manolito. “Déjame probar este pedazo de Sandia que me trajo Beto”, dijo. Los niños con atención vieron a Manolito succionar la sandia, dejando caer el jugo infestado de semillas negras por entre sus dedos, para luego deslizarse entre su boca, hasta empapar el cuello, limpiando sus dedos en el sucio pantalón.

De nuevo cayó la noche en San Gerbasito y los maullidos de un gato en celo se escuchaban en el pueblo. Era la hora en que Juan regresaría a su casa después de trabajar, cerrando su negocio, volvió a tomar las mismas callejuelas oscuras de costumbre, pero ahora el miedo lo invadía y las piernas le temblaban al caminar, de pronto vio a lo lejos la misma sombra de aquel hombre que se le acercaba lentamente; Juan corrió aterrado sin ver en la oscuridad hasta salir al campo, la luna estaba llena y la sombra de los arboles lo asustaban, de pronto vio, que de aquel árbol desconocido, colgaba un hombre de una soga, Juan se paralizó, cuando se percató qué una mano sin dedo lo apresaba. Desde ese día, en el pueblo se dice que el cadáver del preso Romeo tomó el cuerpo de Don Juan para recobrar la vida y regresar a los brazos de su amor, llevándose su cuerpo entero; menos el corazón, pues ese no le pertenecía, ese ya era de Julieta.

Lo único que se encontró al día siguiente fue un corazón latente junto a un viejo roble y una nota que decía: “Quien lea este mensaje tendrá que descifrar los ocultos secretos detrás de mi muerte”, junto con una firma ensangrentada que decía: “El afilador Don Juan”.

– ! Qué miedo! Gritaron los niños al unísono al terminar de escuchar la historia, mientras, Manolito, riéndose a carcajadas empinó de nuevo su botella dejando a la vista su mano izquierda, a la cuál, le faltaba un dedo.

FIN

Por: Vanessa Mercado A.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cuento Corto, Ejercicios, Uncategorized y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a “La leyenda de San Gerbasito ” (Lotería)

  1. E. Calder dijo:

    Me gustó mucho el cuento, y el cuento dentro del cuento.
    Mi única sugerencia sería que se diferenciaran los párrafos de lo que narra Manolito, tal vez con el tabulador.

    Gracias por compartirlo.

Dejanos un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s