Avaricia


Al final decidió sentarse esta vez en el comedor, mirando fijamente el maletín sobre la mesa que contenía todas las canalladas de su vida. Había contado todo el dinero,  eran más de tres millones de pesos. Miraba fijamente todo el verde que acumulo. Se preguntaba en que gastaría todo ese dinero, para ello visualizaba las posibilidades adjuntando un presupuesto (eso lo hacia todos los días casi como un ritual). Me parece  necesario decir que Gutiérrez vivía solo, no me refiero únicamente en su casa sino en la vida pues huía de los potenciales prestadores llámense madre, hermana y amigos aunque  de vez en cuando se veía comprometido a visitarlos o peor aun que lo visitaran. El señor era un contador de los buenos y de los malos… de los buenos para robar y de los malos para gastar lo robado (si tuviera esposa, se le quitaría lo “malo”  al menos).

He aquí un poco de las divagaciones de aquel “complejo” hombre:

Costaría como cien mil dólares, pero todos notarían las cirugías, no se puede ocultar algo así, mejor feo con dinero…   quinientos mil pesos para un coche nuevo, pero no podre ocultarlo, como sea, mi Tsuru me ha hecho pasar como clase media, media jodida…  un millón para un departamento, pero pasaría lo mismo, pues tendría que cambiar mi dirección y dar los nuevos datos y si todos saben que vivo en el edificio más exclusivo de la ciudad, pensaran que ando harto de dinero…  cincuenta mil para un pequeño viaje por Paris, pero sin poder presumirlas no sirve y al final me preguntaran de donde salió para el chiste…  trescientos mil para remodelar la casa, hacerla más espaciosa, nuevos aparatos, pero todo es mala idea, pues uno nunca sabe cuando te caerá la familia y ni pensar cuando vean la plasma de cincuentas y dos pulgadas, o crean que mi casa es muy cómoda los tendría metidos aquí los fines de semana, que horror…

Sonó su celular sacándolo de su intensa batalla mental, o más bien de sus desvaríos, era su jefe, contesto enseguida:

-Maldito ladrón, te voy a refun…

 Colgó abruptamente, pensó que algún día se descubrirían sus tranzas pero tardarían mucho tiempo en darse cuenta, resuelto  se levanto de la silla tomo el maletín fue por su equipaje de emergencia. Todo ya estaba decidido un viaje a Paris o a la chingada donde nadie lo encontraría.

 Janl

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Acerca de Janl

Alguien que primero encontró en la palabra un refugio y después un hogar.
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