No


No es lo que dices, sino la forma en la que lo dices lo que me encanta. Y yo amo la forma en la que me repites insistentemente “NO”.  Esa manera en la que empujas tu lengua contra el paladar y arqueas los labios de manera circular para decirlo me incita al beso, me obnubila y me impide pensar en otra cosa.  Me reclamas el no escucharte. ¿Cómo podría?  Cuando tus labios inician esa hipnótica danza al son del “NO” que expelido por tu boca es en mis oídos música divina que me traspasa y me recorre por dentro alojándose en mi cabeza y haciéndola girar.  Me gustan tus labios, me gusta tu lengua, me gustan tus dientes me gusta tu boca y todo lo que sale de ella. Puedes decirme lo que sea.

Y tus ojos.  Ese fuego que me arrojas con los ojos, me incendia por dentro pero no me consume.  No me deshace. No logra alejarme. Me hace dar vueltas alrededor de ti como insecto alrededor de una lámpara.  Esa forma en la que miras a hacia otro lado evitando mi encuentro, me permite ver tu pupila reflejando la luz  en ángulos tan diversos que su color se ilumina con diferentes destellos y bendigo tu rechazo, pues sin él no habría tenido la dicha del  colorido espectáculo de verte mirar hacia otra parte. No es el amor o el cariño en tu mirada. Son tus ojos lo que me encanta. Puedes mirarme como quieras.

Y tus brazos. Esos largos y firmes brazos que cruzas sobre tu pecho cuando te encuentras conmigo  como un intento de prohibirme el paso a lo más profundo de tu seno, en el que guardas los más puros y dulces sentimientos, para mí vedados. Brazos que con violencia se mueven contra mí, con una fuerza y determinación que en lugar de empujarme, me acerca.  Amo tus brazos. Puedes ponerlos como quieras.

Y tus manos. Manos de dedos largos, finos, elegantes y blancas palmas que me muestras con enojo en señal de alto.  Perdóname si lo único que deseo hacer es besar  cada centímetro de esas hermosas manos que furiosa y amenazadoramente  acercas a mi mejilla que espera altiva la brutal caricia que no llega.  Te detienes. Te arrepientes. Y yo que añoro su toque. Adoro tus manos. Puedes tocarme como sea.

Me gustas tú. Punto. Puedes decirme y hacer conmigo lo que quieras.

 

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Acerca de paolarosado

Maestra de turismo y administración, aprendiz de la vida, cantante de regadera, filósofa de closet, cuentista wannabe, mamá, esposa, hija, hermana, amiga ¡y lo que se acumule!
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2 respuestas a No

  1. guty E dijo:

    No!… No puedo dejar de felicitarte! Paola. Pude ver las escenas vibrantes. ❤

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